Peeling

El peeling es una terapia de rejuvenecimiento facial que sirve para mejorar la textura y el tono de la piel, aplicándole sustancias químicas capa por capa y logrando de este modo, una renovación de las capas dérmicas y la oxigenación de las células, provocando una mayor consistencia, hidratación y luminosidad.

El peeling es utilizado para disminuir arrugas, tratar el acné o la flacidez, mejorar el aspecto de la piel dañada por el sol o eliminar manchas cutáneas y estrías, entre otros. El peeling facial mejora el aspecto de la piel de manera que, en función de la profundidad de las lesiones, la sustancia se utilizará con más o menos intensidad. El tipo de piel, el historial clínico, la edad o el estado cutáneo son factores a tener en cuenta. Para poder aplicar el ácido, la zona a tratar será limpiada. Durante el tratamiento, es común notar escozor, ardor, enrojecimiento y sensibilidad en la piel. Y, es que, no se suele utilizar anestesia a excepción de la exfoliación profunda. Por ello, es muy importante hidratarse la piel y utilizar protectores solares ya que la piel está muy sensible.

Una vez los ácidos son contrarrestados, el paciente puede irse a su domicilio y a las 48 horas, el peeling iniciará su procedimiento. La exfoliación será mayor según el tipo de ácido utilizado, pudiendo durar hasta un mes. Cabe recordar que con el peeling profundo se utiliza otra metodología, requiere el paso por el quirófano. Gracias al peeling, lograremos una piel suave, tersa y libre de impurezas, donde, a mayor profundidad del peeling, mayor duración de los resultados.